Pasó un trimestre y ya estamos inmersos en la primavera donde los árboles y todo lo que sabe a naturaleza es un manantial de colorido digno de ser contemplado, pues es la mano de Dios quien dio forma a todo lo que vemos. A través de la naturaleza, Dios se comunica con sus hijos, podemos oír su voz.
Contemplando las maravillas de su creación, podemos ver su majestuosidad en la obra que Él ha hecho con sus manos, no tenemos nada que interrumpa la visión de su gloria, Dios las puso delante de nosotros para que al contemplarlas aprendamos de Él y lo reconozcamos en medio de su creación.
El artífice de todo lo bueno ama lo hermoso y para que estemos contentos y felices ha desplegado delante de nosotros estas maravillas de la naturaleza, al Señor le encanta ver a sus hijos felices. La ternura y el amor podemos verlo a través de la belleza de las flores, todo este lenguaje que podemos captar los hijos de Dios nos recuerda al dador de la vida.
Por todo y por muchas cosas Dios es digno de toda nuestra alabanza al que nos creo, nos redimió y nos salvó.
Bienaventurado sea el nombre de Dios.
Pastor Moliner